16 de mayo de 2016

Impresiones con Seraph - acrobacias angelicales en un run 'n gun "evolucionario"

De la mano de Dreadbit llega Seraph, un run 'n gun en el que disparar es sólo la mitad de la ecuación. La otra mitad es una danza letal alrededor de lo mejorcito de cada círculo de los infiernos, alentada por un sistema de apuntado automático que le sienta como halo a la testa.



Ciertos géneros pueden considerarse manidos a estas alturas de la película. Plataformas, carreras, FPS... El diseño de todo tipo de juego tiende a estancarse tras un periodo inicial de bonanza en que la creatividad impera, hasta que llega un juego crítico, que rompe los esquemas y demuestra que se puede seguir innovando. Seraph pretende ser ese juego revolucionario en el terreno de los run 'n gun. ¿Lo consigue?

Se diría que esos dos están en plena creación de engendritos infernales...

La premisa, como suele pasar en estos juegos, es simple: controlamos a la encarnación terrenal de un ángel que tras varias décadas encerrada en una gris prisión subterránea es liberada por otro ser angelical, llamado Guide. La historia, que se toma en serio a sí misma y añade un factor de gravitas que le viene como anillo al dedo, es contada a través de conversaciones entre nuestro personaje y su liberador, pero en última instancia no es sino una excusa para hilvanar nivel tras nivel de masacre demoníaca, puesto que el énfasis en Seraph está en la acción, y es acción de gran calidad. No obstante, por más que el juego es dinámico e intenso, la repetición de una mecánica relativamente simple puede llegar a hacerse aburrida a la larga, de modo que Seraph resulta mejor en sesiones cortas.

El elemento diferencial que Seraph pone sobre la mesa es el apuntado automático. Centrar el control del jugador en el movimiento, no teniendo que preocuparse por apuntar, resulta en una experiencia marcadamente estética; una danza, por así decirlo, en la que nuestra protagonista baila alrededor de sus enemigos con mortífera gracia. Nuestro avatar se encargará de que nuestros disparos se dirijan a los enemigos más cercanos, pudiendo limitarnos a castigar sin piedad el gatillo virtual. Armada con sendas pistolas, cuya munición es infinita, podremos atacar en dos direcciones a la vez, y habida cuenta de la cantidad de enemigos que encontraremos, es una capacidad importante. Tenemos un cierto grado de control sobre el sistema de apuntado, pudiendo fijar nuestra atención sobre un enemigo concreto para maximizar el castigo, o repartirnos entre múltiples enemigos si nos encontramos rodeados. En más de un aspecto, la sensación de la experiencia recuerda a una versión 2D de Devil May Cry.

No quiero ni imaginar la factura de la luz que paga esta chica

Siendo primordialmente un juego de acción, Seraph incluye ciertas pinceladas de RPG, con una serie de características que pueden ser mejoradas, así como la posibilidad de escoger entre distintas habilidades especiales, denominadas 'Blessings' ("Bendiciones"), que modifican pasivamente el comportamiento de nuestro personaje, incrementando por ejemplo el daño tras eliminar a un enemigo o añadiendo la capacidad de absorber parte del daño causado como puntos de vida propios. También tenemos acceso a otro tipo de habilidades especiales, denominadas 'Miracles' ("Milagros"), que se usan de forma activa y tienen cooldown para equilibrarlas. Estos 'Miracles' aparecen de la nada en el segundo nivel, sin explicación alguna sobre su procedencia, uso o función, si bien la mejor forma de aprender a caminar es andando, de modo que un par de usos después estarán integrados en nuestro arsenal. Pero un poco de información no hubiera estado de más.

Completan la trinidad de modificadores con carácter RPG una especie de monedas o medallones, denominadas 'Wards' ("Guarda"), que incrementan porcentualmente nuestra capacidad de defensa de un modo que recuerda, quizás de forma apropiada, a las características del equipo en Diablo y sus secuelas.

Gráficamente, el juego cumple con creces, si bien tiende a ser algo desangelado (irónicamente). El juego es 3D, en la línea de juegos como Shadow Complex, pero sin la variedad de éste. En las capturas de pantalla colgadas en la página en Steam del juego se aprecia algún entorno distinto, pero mayormente parece que invertiremos nuestro tiempo en los grises corredores de la prisión, lo que ha valido algunas críticas por parte de los jugadores. Los colores desaturados y la paleta poco vistosa son adecuadamente desapacibles, pero la combinación pierde fuelle conforme se acumula tiempo de juego.

"¡No huyáis, malandrín! ¡Feneced por mi mano, tras cruento fuego a vuestras demoníacas nalgas!"

Destacan por encima de todo lo demás las fluidas animaciones de la protagonista, excelentemente realizadas y cargadas de buenos detalles. La forma en la que la protagonista se maneja en combate recuerda de algún modo a la estupenda película Equilibrium, de Christian Bale, y su Gun Kata (denominado aquí, con gran originalidad, "Gun Fu" - no, no es broma), una especie de arte marcial ficticio que incorpora a su elenco de movimientos el uso de armas de fuego.

Un buen uso de la iluminación y efectos gráficos varios completan el apartado gráfico de este juego. Especialmente vistoso es el uso del 'Miracle' denominado 'Smite', usado a modo de angelical puntilla contra enemigos caídos que de otro modo vuelven a levantarse al cabo de unos instantes. Tras pulsar el botón correspondiente, una explosión de luz y, por un instante, las alas del serafín se despliegan a sus espaldas, para desaparecer en una lluvia de luminosas plumas y partículas. Brillante.

Por su parte, y en contrapartida, el apartado sonoro no destaca especialmente, ni en lo positivo ni en lo negativo. La música, de carácter electrónico pero no machacón, acompaña bien la acción si bien no aporta nada al conjunto y acabas por no oírla. Los efectos de sonido son adecuados y poco más; hubiera sido interesante agregar un carácter más orgánico al conjunto, más "gutural" por falta de otro término mejor.

El diseño de los enemigos es conceptualmente interesante, y está plagado de elementos del imaginario tradicional de la mitología judeo-cristiana, con toda suerte de cuernos, patas de cabra y demás parafernalia - o "paraINfernalia", en este caso. En contrapartida, su ejecución visual es tan poco interesante como los escenarios, por el mismo motivo: falta de color y variedad. Al menos, hasta donde hemos alcanzado a jugar.

"Esto... creo que me he dejado las lentejas al fuego... ¡Agur!"

Los niveles son mayormente lineales, por más que hagan gala de una cierta verticalidad; no hay un especial énfasis en la exploración o la caza de secretos, si bien hay cofres repartidos por el mapeado que encierran experiencia o salud, y armarios en los que encontrar nuevas armas secundarias o munición para las mismas. Uno de los elementos diferenciales del juego es la generación procedural de niveles, pero realmente no pone nada interesante sobre la mesa. No sólo se pierde la autoría, el toque artístico (o artesano) del diseño manual de los niveles, sino que el carácter de la propia acción hace que la estructura del nivel que estamos jugando sea indiferente.

La jugabilidad, a grandes rasgos, se reduce a buscar un elemento a destruir dentro del nivel, guiados por una conveniente flecha que nos apunta en la dirección correcta, para abrir la salida hacia el siguiente nivel. En consecuencia, el momento a momento de la acción es muy satisfactorio, pero desde una perspectiva global, los niveles podrían ser completamente horizontales (pasillos) y la jugabilidad no variaría demasiado. Por contra, tener que ir hasta un extremo del nivel para destruir al guardián de turno y luego tener que deshacer todo el camino para encontrar la puerta de salida, con el nivel completamente despoblado tras nuestro forzoso "exorcismo", se antoja innecesario y resulta aburrido. Un mayor componente de exploración hubiera subsanado ambas flaquezas de un plumazo.

Otro aspecto que se ha dejado bajo el control de la divina proceduralidad es la gestión de la dificultad. El juego comienza con una dificultad estándar, reflejada numéricamente como un 1, y evalúa constantemente la habilidad del jugador. Según sean sus resultados, el coeficiente de dificultad va variando y se muestra a través de un marcador en pantalla.

"¡Nena, ojalá tuviera 3 manos!"

Varios problemas y bugs que son probablemente atribuibles al hecho de tratarse de un juego en Early Access. En la primera partida no hubo manera de cambiar la resolución de juego, ni pasar de pantalla completa a modo ventana. En otra ocasión el juego se colgó justo al completar el nivel de tutorial, "obligando" a tener que jugarlo de nuevo. También hemos encontrado numerosos glitches gráficos: desde la desaparición de la geometría del nivel a la transformación de las texturas en una especie de neblina negra que, si bien tenía su gracia, dificultaba notablemente la tarea de navegar el nivel. Problemas típicamente asociados a esta nueva modalidad que tiende a caracterizarse por falta de algún que otro hervor. Pero esa es otra discusión.

En cualquier caso, también hay que apuntar (y nunca mejor dicho) que la gente de Dreadbit no ha dejado de lanzar actualizaciones desde el momento mismo en que Seraph fue publicado: desde el 28 de abril, han lanzado ya 7 updates. Apuestan por su juego y eso, como usuario y comprador, da confianza.

Finalmente, y para quien guste de estas "cuestiones modernas", el juego incorpora integración con Twitch, para no sólo poder jugar "con público", sino que según indican los desarrolladores, los votos positivos (o negativos) de los espectadores de nuestra partida afectan al propio juego, si bien no hemos podido establecer de qué manera.

Seraph es un juego divertido, intenso, con una jugabilidad que representa una evolución respecto de las mecánicas habituales de los run 'n gun, pero que no alcanza a ser revolucionario en su planteamiento. Estéticamente satisfactorio, más por la acción que por los valores de producción (lo que es algo muy positivo) y con un factor de rejugabilidad nimio pero existente, en forma de unos niveles generados proceduralmente que no ofrecen un gran valor añadido, vale la pena probarlo si eres un amante de los juegos de acción. Actualmente lo podréis encontrar en Steam con un precio de 12,99€, en Early Access.

Ite impresiones sunt.


Más información en la página web del juego
Página web de los desarrolladores
Página de Seraph en Steam

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