25 de mayo de 2016

Impresiones con Raining Blobs: ¡El regreso de los adictivos puzles arcade!

De un tiempo a esta parte, lo cierto es que el género de los juegos de puzles ha cambiado bastante su estatus. Si hace años era normal que poblaran en gran medida los catálogos de títulos para consolas u ordenadores, más aún en territorios como Japón, donde Super Famicom o Sega Saturn contaban con decenas de exponentes, en el panorama actual hemos quedado bastante huérfanos de este adictivo género. ¿Qué es lo que se ha quedado por el camino?



Y es que de partir como estandarte absoluto de la consola portátil que lo rompía en los 90 o competir en colas con los arcades más punteros en el salón recreativo, hoy día hemos pasado a encontrarlos principalmente en propuestas para dispositivos móviles, clónicos de aquellos originales y además en formato sacacuartos  adaptadas a la red social más poblada del planeta. Entonces, ¿qué esperanzas quedan para los que esperan alguna novedad en el género de los puzles que mantenga en menor o mayor medida la fórmula original que nos atrapó hace 20 años? Pues eso es precisamente lo que nos presenta el juego que hoy nos ocupa, y es que Raining Blobs no tiene ningún tipo de complejo a la hora de coger la fórmula de la conocida franquicia Puyo Puyo (o el nombre con el que yo la conocía en mis años mozos: Dr. Robotnik’s Mean Bean Machine), e intentar darle un puntito de modernidad acorde con las producciones de corte independiente que tanto abundan por Steam a día de hoy.

¿Preparados para una buena ración de puzles arcade?

Desarrollado por Endi Milojkoski y publicado por el sello Black Sell Media, nos llega esta edición completa de Raining Blobs, que incluye nuevas características con respecto a una versión preliminar que ya llevaba unos meses disponible. Entre las novedades se cuentan la posibilidad de llegar a soportar hasta 16 jugadores en una misma pantalla, pudiendo ser 8 de ellos humanos; modos de juego adicionales y soporte para logros. Son algunas de las nuevas características que aporta esta gran actualización, llegada hace escasas semanas, y que resultan ser todo un detalle por parte de sus creadores, puesto que el juego lleva desde el pasado mes de enero disponible en Steam.

Esto de las bolitas de colores me suena...

A la hora de ponernos a los mandos, el título nos revela cuál es su objetivo principal de una manera bastante rápida, nos encontramos ante un arcade de puzles que nos trae exactamente la misma experiencia que sentíamos con un Puyo Puyo al uso, es decir, debemos de ir agrupando unas bolitas de colores que van cayendo en formaciones de a dos, aleatorias, de la parte superior del nivel. El jugador sólo puede ver cuál será la siguiente pareja y nuestra tarea consiste en esperar con todo bien organizado a que nos caigan bolas con los colores que necesitamos, pero que contengan estrellas. Esto nos hará desaparecer todas las acumuladas y nos proporcionará suculentos combos que irán incrementando nuestra puntuación. El objetivo es sobrevivir por nosotros mismos el mayor tiempo posible; para ello, ya sabéis, no se nos permite tocar el techo de la pantalla, puesto que esto nos hará perder la partida al momento.

Hay que estar muy atento desde el primer minuto

Como viene siendo habitual en este tipo de propuestas, se nos permite rotar los grupos de bolitas en todas sus posiciones posibles mientras estén en el aire, aunque disponemos de unos escasos instantes cuando éstas ya han tocado tierra para intentar corregir un fallo de última hora o una mala decisión, y conseguir apilar con éxito los colores necesarios. Y es que uno de los factores que nos hacen aumentar los nervios es que cada cierto tiempo, el juego nos avisa de que se pone en modo “rápido que se las pela” y casi no tendremos tiempo de maniobrar con las oleadas de bolas que caen, por lo que será vital haber llegado a este punto con una buena dosis de orden y organización para poder sobrevivir al embate.

Las protagonistas parecen sacadas de un manga

Para la estética se ha querido optar por usar diseños de personajes femeninos tipo anime japonés. Lo cierto es que en este tipo de juegos es algo un poco irrelevante, aunque es verdad que si se hace bien, se pueden llegar a crear auténticos iconos mundialmente conocidos, como son los dragoncitos Bub y Bob, que casi me atrevería a decir que en el ámbito mainstream son más conocidos por los Bust-a-Move que por los Bubble Bobble originales. No es el caso de Raining Blobs, que nos presenta a diferentes féminas que parecen sacadas de un manga juvenil y que, desgraciadamente, son algo descafeinadas en su concepción, no logrando atrapar ni conectar con el jugador al que se supone que representan. Una pequeña oportunidad perdida en este sentido aunque, vuelvo a repetir, en este tipo de género es algo casi totalmente prescindible.

Otro apartado que me ha parecido relegado a un segundo plano es el musical. Lo cierto es que he llegado a estar tan pendiente de la partida en sí, con todo el frenesí de bolas cayendo y demás, que casi no le presté atención. Todo lo contrario me ha ocurrido con los FX que sí he diferenciado y me han parecido bastante apropiados para las situaciones que veía en pantalla.

El duro camino hacia la victoria

Donde sí que el juego tira la casa por la ventana es en los modos de juego. Para empezar tenemos un modo arcade en el que sólo dependeremos de nosotros mismos y de nuestras puntuación para escalar a lo más alto de la clasificación, y que puede ser disfrutado en versus o cooperativo, contando con hasta 3 niveles de dificultad. Por otro lado podemos configurar la partida cambiando ciertas reglas, aunque esto nos puede desactivar automáticamente los logros. Tenemos también un torneo en el que debemos derrotar una por una a todas las féminas protagonistas, con alguna que otra conversación y un ligero toque de trama por el camino, así como el denominado Endless Battle, que nos permite jugar hasta 16 jugadores, 8 amigos y 8 máquinas, aceptando todo tipo de combinaciones entre mandos y teclados para facilitar tal fin.

Durante los combates tenemos pequeños retazos de historia

El caso es que jugar acompañado, ya sea contra la CPU o un colega, cambia bastante la dinámica de juego, y es que los combos de nuestro rival se transforman en una especie de “ponzoña blanca”, como le llamaba cariñosamente cuando jugaba con mis amigos, que te caerá cual basura infecta sobre tus organizados grupos de bolitas para fastidiarte la estrategia pensada. Ni qué decir tengo que tu objetivo primordial es el de encadenar combos aún más largos para hacerle probar a tu rival lo mal que sabe esa ponzoña asquerosa. Cuando jugamos contra la propia máquina se nota que la dificultad va aumentando bastante en cada enfrentamiento, obligándonos a estar muy pendiente desde el primer instante de la partida y, por qué no decirlo, esperando tener un poquito de suerte para elaborar esa jugada magistral que tumbará la pantalla del rival.

¿Os ha llamado la atención?

Y es que el tiempo invertido sobre este Raining Blobs se me ha devuelto en forma de diversión pura y dura, y eso es lo más importante de este tipo de propuestas - un apetecible arcade de puzles que invita mucho al multijugador y que por menos de 10 euros podréis disfrutar en PC, Mac, y Linux.

Si os va el género creo que por este precio es más que recomendable. Eso sí, y estáis avisados: ¡cuidado con las ponzoñas ajenas!


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