3 de marzo de 2016

Primeras impresiones con El Conde Lucanor, una aventura pixelada inspirada en los clásicos

Debo reconocer que tras leer el título del juego que nos ocupa, The Count Lucanor  o El Conde Lucanor, lo primero que me vino a la mente fue el Libro de los ejemplos del conde Lucanor y de Patronio, un libro de pequeños relatos escritos por Don Juan Manuel entre los años 1330 y 1335, en el que el citado conde solicita consejo sobre cómo proceder a su consejero Patronio y este le contesta cada vez con una historia cuya moraleja el conde puede utilizar para resolver su caso.



Pero volviendo al siglo XXI, el estudio detrás del juego, Baroque Decay, es un estudio indie de nueva creación -en el sentido de que este es su primer juego-, aunque sus dos principales integrantes, Fran -“pseudoartista” español. Así es como se define él- y Max -programador francés-, acumulan unos pocos de años entre distintos proyectos y estudios.

El caso esta su opera prima se estrena hoy mismo jueves 3 de marzo en Steam -en versión para Windows, Mac y Linux, aunque debo decir que en su versión para Mac he tenido problemas para descargarlo y lo he tenido que jugar en Windows…-, siendo The Count Lucanor un juego que independiente del origen de su nombre nos trae una aventura cargada de exploración, misterio y cierto terror psicológico donde encarnamos a Hans, un niño de 10 años que, cansado de ser pobre y de vivir cónsul madre a la espera de que su padre se digne a volver “de la guerra”, decide abandonar su casa y vivir sus propias aventuras.

El juego cuenta con algunas cinemáticas de animación bastante bonitas.
Y, por cierto, está totalmente en español.

Por avatares del destino acaba en el castillo del Conde Lucanor, el cual está buscando alguien a quien dar en herencia toda su fortuna si es capaz de demostrar ser merecedora de ella. Para ello, el conde cuenta con una especia de fantasmita cuya primera misión que nos propone para demostrar nuestra valía es que seamos capaces de adivinar su nombre.

Acabas de cumplir 10 años, te vas a vivir la vida y tu madre te deja. Eran otros tiempos...


Como se puede comprobar por las imágenes, el juego es totalmente en 2D con unos pixels como puños. En la fase previa del juego, que además de como tutorial sirve para tomar nuestras primeras decisiones -el juego se jacta de que cada elección cuenta, y en el caso de estas primeras así es-, se desarrolla en un camino rodeado de bosques y, por lo tanto, con claro predominio del verde y contando con escenarios cargados de vida -me gustó el detalle de los conejos que corrieron a ocultarse en sus madrigueras y que a medida que nos alejamos se van asomando por las mismas-. No obstante, ahí se aprecia un pequeño problema con el scroll, y es que el personaje no permanece verticalmente hablando en el centro de la pantalla sino que se desplaza ligeramente en la dirección en la que se mueve, arriba o abajo, haciendo que al cambiar la misma el scroll haga un movimiento muy brusco que en mi opinión resulta algo molesto.

Los inicios son casi idílicos. ¿Dónde están esos peligros de los que te advierten al principio del juego?

Y ya que hablamos de cosas molestas, la gestión del interfaz posiblemente no esté todo lo pulida que pudiera, con una tecla para ver el inventario, otra para usar el objeto que tengas entre manos en ese momento y una más para ir cambiando dicho objeto entre los que tengas en el inventario… aunque no todos los que tienes. Realmente, no sé cuál es el criterio que hace que un objeto sólo esté accesible entrando en el inventario y no alternando entre ellos pulsando el botón para ello, es posible que haya un motivo lógico que no haya sido capaz de verlo.

Ahh… a partir de aquí empieza la aventura propiamente dicha.


Como ya se ha mencionado, The Count Lucanor es un juego de exploración lleno de puzzles y trampas que sortear y algún que otro enemigo al que evitar -esas ovejas asesinas que parecen perros rabiosos…-. El castillo está lleno de salas y puertas, estando casi todas cerradas y necesitando llaves de colores para poder abrirlas. Estas llaves nos las darán otros personajes -o podremos encontrarlas en los baúles dispersos por el castillo-, y así hasta conseguir completar y descubrir todos los secretos del castillo del conde y demostrarle que somos dignos de recibir su herencia.

Ah, y una curiosidad que me ha gustado también. En el juego, para salvar partida debes darle una moneda al cuervo guardián del árbol que está en el jardín del centro del castillo, el cual en agradecimiento cuidará de tu alma.

El juego durante la intro se vuelve más oscuro y siniestro, donde hasta un simple cuadro
puede tener algo malo que ocultar.

A nivel técnico, quizá la parte más sobresaliente sea la banda sonora que acompaña el juego, nada más y nada menos que obra del genial Johan Sebastian Bach… o bueno, más o menos. Como ellos mismos cuentan en la web del juego, “usando herramientas chiptune, hemos transformado una serie de gemas ocultas del autor [Bach] para crear un único paisaje sonoro para nuestro cuento”. Y de verdad que suena realmente bien… cuando suena, porque el juego va alternando la música con momentos de silencio para conseguir potenciar las sensaciones que vas teniendo a medida que avanzas por el juego, y la verdad es que funciona bastante bien.

Por el castillo irás encontrando diversos personajes con los que hablar.
Muchos de ellos te ayudarán o te darán pistas.

En definitiva, The Count Lucanor se trata de un atractivo y adulto cuento de un niño de diez años, llevo de secretos, misticismo y misterio donde nunca sabes qué se puede esconder tras cada puerta o cada pasillo… incluso aunque hayas pasado por ella ya en varias ocasiones.

Más información en la página web oficial y en la página en Steam

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