9 de febrero de 2016

Analizamos la beta de Doomsday, una aventura conversacional para Amstrad que te atrapará

Aunque las aventuras conversacionales no es precisamente un género para todos los jugadores, y ya en su día eran productos con un nicho de mercado relativamente pequeño, a veces surgen pequeñas obras de arte a las que merece mucho la pena echar un ojo, incluso si el género no es del todo de tu agrado. En RetroManiac hemos tenido la ocasión de probar la beta de Doomsday, una pequeña maravilla que entra en su fase final de desarrollo y que estamos seguros de que va a gustar a cualquier amante de la ciencia ficción y el espacio, tengas experiencia o no con este género "patito feo" dentro de los videojuegos.

El tipo de mecánica empleada en las aventuras conversacionales es su mayor punto a favor, aunque también su mayor punto en contra para los amantes de la acción pura y directa. Ciertamente, tener que leer textos y escribir instrucciones utilizando el teclado para resolver intrincados puzles no es material para todos los gustos, máxime cuando tenemos que dedicarle cierto tiempo y no suelen valer para "jugar 5 minutos". Sin embargo, una buena aventura conversacional aúna lo mejor de la literatura con el entretenimiento, un poco al estilo de los libros "vive tu propia aventura", donde disfrutamos de una buena historia que en cierto grado vamos moldeando con nuestras decisiones. En ese sentido, Doomsday no defrauda.

La introducción nos ayuda a sumergirnos aún más en la atmósfera del juego

Dos son los factores primordiales para poder considerar que una aventura conversacional es buena: una historia elaborada y con gancho que atrape al jugador desde el primer momento, y un desarrollo que ponga a prueba nuestras habilidades de observación y raciocinio sin caer en trampas injustas que requieran más de suerte que de habilidad y acaben frustrando al jugador. Doomsday destaca en ambos factores, con una de las atmósferas más cautivadoras y logradas de las que hemos podido disfrutar en los últimos tiempos, sumada a una jugabilidad llevadera, sin grandes atolladeros pero que a su vez pondrá a prueba nuestras habilidades de deducción y observación.

El arte gráfico se ajusta como anillo al dedo a la historia

Como ya nos adelantaron sus autores "El protagonista del juego es Mental Mike, un cazarrecompensas de pasado oscuro que vive trabajando para el mejor postor y viaja en la Doomsday, una pequeña nave patrullera que robó cuando aún era miembro del ejército en Kepler-452b, su planeta natal. En esta ocasión Mike recibe un encargo anónimo junto con la transferencia de una enorme cantidad de créditos: debe descubrir el paradero de Arnold Croft, un trabajador de la 6128-REGUS, enorme estación espacial dedicada a la extracción de deuterio y helio 3 que aún gira alrededor del gigante gaseoso Pólux B". Ya desde el principio de la aventura podemos apreciar la pasión por los detalles en la narrativa del juego, ya que cuenta con una introducción -que podemos saltarnos, aunque no os lo recomiendo- en la que se dota a la historia de un pasado que nos ayuda a sumergirnos aún más en la decadente atmósfera de Doomsday.

Toda aventura tiene un comienzo

El juego podría haberse simplemente inspirado en un hecho puntual, un cazarrecompensas que recibe un encargo, pero al igual que en un buen libro, los autores han dotado de un pasado a la historia, un breve repaso a la juventud de Mike y cómo llegó a convertirse en lo que es, reforzando la tétrica ambientación que se respira en toda la obra. Y es que decir "tétrica" es quedarse corto para referirnos a la ambientación de Doomsday, donde se respira tensión por los cuatro costados al más puro estilo Alien. Toda esta narrativa, que como ya decimos se nos presenta en un estilo que te incita a seguir en la aventura por el mero hecho de saber qué va a pasar, se ve apoyada por el arte empleado en cada pantalla. Y es que los gráficos de alta calidad empleados en Doomsday nos ayudan aún más a ponernos en tensión en esta espeluzante base espacial, desierta y destrozada.

Los fans de la escena Amstrad reconocerán algunos de esos nombres

No queremos desvelar mucho del argumento para evitar reventaros parte de la historia, así que nos limitaremos a decir que Doomsday posee una compleja historia en la que lo que parecía un simple encargo se va complicando más y más. Uno de los grandes aciertos de Doomsday es la inclusión de diferentes side quests y finales alternativos según las acciones que hayamos realizado durante la aventura, que añaden un componente de rejugabilidad muy agradecido. En ese sentido, existen tres finales diferentes, además de varias misiones no imprescindibles para terminar el juego pero que si las vamos haciendo -básicamente, si resolvemos esos puzles- obtendremos más información que nos ayudará a completar la historia y conocer todos los matices que llevaron a la estación espacial a su estado actual.

Vamos a encontrarnos más de un guiño a videojuegos clásicos

Doomsday está llena de guiños a la cultura de los videojuegos, pudiendo encontrar diferentes personajes de videojuegos clásicos en las imágenes que acompañan a las localizaciones. Mucho cuidado con no observarlas con atención, ya que en muchas de ellas encontraremos pistas que nos ayudarán no sólo a terminar la aventura principal sino a descubrir la solución a algunas de estas misiones secundarias que nos ayudarán a entender aún mejor qué es lo que ha pasado.

Detalles de la atmósfera espacial que inunda la historia

En cuanto al reto en sí, Doomsday no es una aventura especialmente difícil. No vamos a encontrarnos con elementos injustos en los que la suerte a la hora de introducir un comando influya más que el pensar nuestras acciones, aunque sí tendremos que pensar razonadamente en más de una ocasión y buscar maneras de que los objetos que vayamos encontrando interaccionen con otros de nuestro inventario. No obstante, la primera vez que juguemos es posible que se nos pasen por alto detalles importantes que sirvan para solucionar misiones secundarias, por lo que no sería de extrañar que una vez terminado el juego por primera vez tengamos ganas de revisitarlo para intentar descubrir qué nos hemos dejado atrás.

Si yo estuviera en tu lugar me volvía a casa a toda hostia

En definitiva, Doomsday supone un verdadero soplo de aire fresco al genero de aventuras conversacionales para Amstrad gracias a su tremenda atmósfera y su narrativa "parcial" que vamos descubriendo -o no- según vamos avanzando en el juego. Uno de los pocos inconvenientes que tiene el juego es la complejidad para ejecutarlo en una máquina real, ya que necesitamos un Amstrad de 128k de memoria con dos unidades de disco, necesitando una unidad B con capacidad para discos de 720KB, pero es perfectamente disfrutable de manera sencilla en emulador. La beta a la que hemos jugado está en inglés, pero la versión final es bastante probable que esté disponible en más idiomas incluido el castellano, idioma nativo de sus autores. Sin duda, un juego que no debéis pasar por alto una vez lanzado al público en general.


Hilo del desarrollo del juego en CPC Wiki

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