4 de diciembre de 2015

Pixel Vision, la portátil más cara del mundo, consigue financiarse en Kickstarter

Love Hultén no es un desconocido en RetroManiac. Ya os hablamos de su trabajo hace un tiempo, y ahora, su último proyecto, la Pixel Vision, una pequeña portátil realizada con productos de alta calidad y manufacturada a mano por él mismo, ha conseguido financiarse gracias a una campaña en Kickstarter. Ahora sólo quedará pagar unos 500€ por máquina...




Que el sueco Hultén es un perfeccionista y un sibarita está fuera de toda duda, pero que haya tantos seguidores dispuestos a comprar la Pixel Vision por un precio aproximado de 500€ la unidad, nos sorprende un poco más... El caso es que Love comenzó una campaña de crowdfunding hace algo más de dos semanas, para intentar financiar su último proyecto. ¿La cantidad mínima pedida? Nada menos que unos 43.000 euros al cambio, aunque a estas alturas de la campaña ya se ha sobrepasado holgadamente.



La Pixel Vision es una portátil realizada con materiales nobles como la madera, que incluye en su interior una Raspberry Pi, una serie de botones y cruceta digitales, una pantalla LCD de pequeño tamaño y alta calidad, y una batería recargable. Dotada de un diseño inspirado en la GameBoy Advance SP, la consola está pensada para jugar mediante emulación a juegos portátiles, pues ni siquiera incluye un número suficiente de botones como para poder disfrutar de títulos para consolas de 16 bits. "Esa no es la intención", comenta Hultén en la página de Kickstarter, "es una portátil pequeña y he utilizado los botones originales para NES. Añadir cuatro botones más arruinaría el resultado".


Más info en la campaña de Kickstarter

3 comentarios:

  1. Me pregunto que alternativa existe en el momento para bolsillos mas estrechos

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  2. Me pregunto que alternativa existe en el momento para bolsillos mas estrechos

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    1. Mil y una... Desde una Game Boy Advance SP original, a proyectos como la preciosa Arduboy, de diseño moderno pero con un concepto mucho más interesante que sí pone algo nuevo sobre la mesa. Pasando, por supuesto, por cualquier otra portátil que haya dado el mercado y que hoy, más que nunca, están al alcance de la mano (¡y el bolsillo!).

      El problema, a mi entender, es que la moda de lo vintage y lo retro, unido a la manía persecutoria de ciertos coleccionistas, y el buen ojo comercial de algunos individuos (como Love Hultén) nos llevan a desatinos como éste. Y me parece muy bien que quien tenga 500 machacantes para gastar en una Raspberry Pi portátil con la que jugar emuladores (que, al final, son 35 o 40$ de coste por sí solos), lo haga; a menudo con la idea de conseguir el doble de ese importe dentro de un tiempo. Pero me pregunto cuántos NO tienen esos 500€ y sacrificarán cosas más importantes por hacerse con una...

      En esto, como en tantas otras cuestiones, estamos perdiendo el norte.

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