3 de noviembre de 2015

Crónica de RetroSevilla 2015. Un encuentro para el recuerdo

El pasado fin de semana del 23 al 25 de octubre, tuvo lugar la esperada segunda edición de RetroSevilla, un encuentro para amantes de los videojuegos clásicos que volvió a superarse. Más de 8.000 visitantes se acercaron al centro cultural La Almona, en Dos Hermanas, para disfrutar de una exposición tremenda de sistemas clásicos, charlas, campeonatos, presentaciones y una zona arcade repleta de joyas jugables.




Hace poco menos de un año, cuando escribía desde estas mismas líneas mi crónica personal de RetroSevilla 2014, concluía con una frase que venía a decir que dejaba mi disco duro preparado para que pudiera alojar imágenes de ediciones venideras organizadas por la venerable gente de la asociación Sevilla Retro. Dicho y hecho, estuve en Dos Hermanas del 23 al 25 de Octubre, en el ya conocido centro cultural La Almona, participando activamente de la celebración del videojuego antiguo. Por supuesto, en diciembre del pasado año no podía imaginar que fuera a dar una conferencia y firmar unos cuantos libros, así que la satisfacción que obtuve superó por completo a cualquier expectativa que pudiese albergar.



Por esta razón, la verdad es que disfruté del evento menos de lo que me hubiera gustado, pero ello no fue óbice como para que pueda proclamar a los cuatro vientos que RetroSevilla 2015 caló hondo en todos y cada uno de los asistentes, y estoy completamente seguro de que la sensación de haber vivido algo digno de contar fue generalizada. Gran parte de la culpa de estas buenas sensaciones venían directamente de la amplísima exposición que se situaba en el salón central del recinto. Las contribuciones de los miembros de la asociación permitieron exhibir verdaderos tesoros que hacían las delicias de propios y extraños.

La 'locura' de Sinclair gracias a Juanfra de EMS

Desde las primeras consolas de videojuegos -con especial atención a la abuela Magnavox Odyssey y a su hermana bastarda española, la Overkal-  hasta máquinas más actuales, pasando por verdaderos santuarios erigidos a mitos tales como Commodore, Sinclair -incluyendo un flamante C5, el vehículo eléctrico de la compañía británica, cedido en este caso por Juanfra de El Mundo del Spectrum-, Amstrad, Apple, Nintendo o LucasArts. Me consta que algunos asistentes pasaron horas dando vueltas por aquella sala, deleitándose con cada máquina. Una exposición que tiene difícil parangón en nuestro país y que sigo pensando que merecería un lugar permanente de visita en algún lugar de la capital hispalense. Como diría cierto profesor aventurero, “debería estar en un museo“.



En cualquier caso, hay que reseñar que el protagonismo del salón de expositores fue compartido con la Arcade Room. Se trata de una sala donde los organizadores se las ingeniaron para encajar una veintena de máquinas recreativas en perfecto estado de revista, disponibles para que el público echaran -de forma virtual- decenas de monedas de cinco duros. El ruido clásico que este tipo de salones arcade generaban antaño volvió a escucharse en dicha ubicación, a la par que el calor generado tanto por la acumulación de personas como por la disipación de aquellas cabinas de juego.

La 'sala de máquinas' a todo trapo

Si tuviera que poner una única pega a todo el evento sería el tamaño de la sala, que se quedaba pequeño en relación al número de máquinas y público allí reunido. Con todo, únicamente hacía falta un poco de paciencia para poder agarrar los mandos de un Virtua Tennis 3, un Mario Kart GP, un House of the Dead 3 o el brutal shoot’em-up de Treasure, Ikaruga. Una selección digna de los paladares más sibaritas.

Esta Game Gear gigante hizo las delicias de grandes y pequeños


Pero en La Almona había más, mucho más. Se celebraron una serie de torneos en los que, por desgracia, no pude participar ni siquiera hacer acto de presencia, así que me limito a mencionarlos; y vaya, me atraía mucho el de Mario Kart GP con la máquina para dos jugadores habilitada para la ocasión. Por otro lado, la iniciativa Videojuegos por Alimentos se dejó notar una vez más, encendiendo la mecha del movimiento solidario que dejó kilos y kilos de comida en las arcas de Cáritas Coria y Asociación Pueblo Saharahui. Por otro lado, me veo en la obligación de destacar cómo se trató el siempre espinoso tema de las tiendas retro.


En RetroSevilla, la zona comercial dejó atrás malos tiempos vividos en otros eventos vintage, siendo los stands de venta dispuestos de forma ordenada y separada al resto de la exposición -un saludo a Luis Gasanz, el crack de 16BitsEra- de manera que aquel que estaba interesado en adquirir material podía subir las escaleras hacia la planta superior, sin interferir con el resto. Organización de diez, una vez más.


Y por último, los asistentes de RetroSevilla tuvieron la oportunidad de escuchar a unos cuantos ponentes en el maravilloso auditorio del centro cultural nazareno. Nombres conocidos desfilaron por aquellas tablas, exponiendo temas más que interesantes: Gaby López y su universo MSX, Machinet y el panorama musical del videojuego, McLeod y su curso acelerado para cacharrear retroaparatos, Carlos Ramírez -bien flanqueado por nuestro editor Ricardo Martínez- y su flamante libro de Shenmue… Calidad y cantidad a raudales.



Por supuesto, para Spidey y para mí hubo un momento culmen en el evento. Más allá de nuestra charla de Génesis: Videojuegos made in Spain, que espero disfrutaran los asistentes, nos llevaremos un recuerdo aún más bonito. Un fragmento rebosante de aquella magia que en su día aportaron los principales desarrolladores del Capitán Sevilla, el mítico juego de Hi-Score que Dinamic distribuyera en 1988 para ordenadores de 8 bits.



Tras la emisión del genial documental “No nos gusta Capitán Morcilla“, se celebró una mesa redonda en la que los autores de Génesis tuvimos el privilegio de moderar y dar paso a verdaderas leyendas de la programación del videojuego español: Álvaro Mateos, Ángel Tirado, Ángel Jiménez y Francisco Gómez. Por supuesto, me llevé mi copia del juego firmada por todos ellos. ¡Era una ocasión única!



Poco a poco, RetroSevilla clausuró su segunda edición. El tiempo pasó volando y más de uno nos fuimos de allí con ganas de repetir pronto. Tendrá que pasar otro bloque de almanaque entero para que las puertas vuelvan a abrirse, pero las buenas sensaciones que todos y cada uno de los asistentes se llevaron a sus hogares harán más llevadera la espera. El evento va haciéndose mayor, la afluencia crece de manera exponencial (más de siete mil personas) y habrá que estar atento a tal crecimiento para que todo siga bajo control. Seguro que merece la pena el esfuerzo.

¡Hasta 2016!


Por Pedja

1 comentario:

  1. Bravo! Todas las reviews son pocas para los que no pudimos asistir... ;-)

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