8 de octubre de 2015

Impresiones con Armikrog: aventuras en un mundo de pesadilla y arcilla

Tras una exitosa campaña de crowdfunding, los chicos de Pencil Test Studios consiguieron el montante necesario para darle forma a Armikrog, una aventura gráfica de vieja escuela que puede considerarse como secuela espiritual de The Neverhood (aunque nada tiene que ver en su historia), cuya originalidad recae en sus diseños a base de arcilla y viejas técnicas de stop-motion.



Si eres uno de esos aventureros de vieja escuela, seguro que ya conocías la existencia de este juego que lleva unos días disponible en Steam y otras plataformas de descarga digital. Creado por Doug TenNapel, Ed Schofield y Mike Dietz, es un fiel reflejo de lo que ya pudimos disfrutar en The Neverhood, a mediados de los 90. Con sus pros y sus contras, ojo.

Esa especie de... ¿planta? nos servirá para alcanzar otros niveles

No ha empezado con muy buen pie la andadura de Armikrog y es que, aún tras varios retrasos, el juego sigue teniendo un buen puñado de errores que pueden provocar incluso que nos quedemos atascados sin poder continuar. El último parche lanzado hace un par de días (1.02) arregla algunos de estos errores, pero siempre será recomendable guardar nuestro avance para no encontrarnos ante una desagradable situación tras varias horas de juego.

Os aseguramos que vais a sufrir en esta pantalla

La historia es simple: en la piel del explorador espacial Tommynaut, acompañado por su ¿perro?, Break-Beak, tendremos que resolver los misterios que envuelven a la fortaleza en la que ambos se encuentran cautivos, a través de la exploración de escenarios y resolución de puzles tipo aventura gráfica. La mecánica y su desarrollo son bastante simples, tal y como lo fue su antecesor, y es que contaremos tan solo con un cursor en pantalla mediante el que pinchar en todas partes, esperando a que algo se active.

Los primeros puzles son sencillos, como empujar a este bicho peludo

En Armikrog no existen la pantalla de inventario (de hecho, tendremos que acordarnos más o menos de lo que llevamos recogido), ni áreas contextuales en pantalla, ni pistas visuales, ni indicativos de que éste o aquel objeto se pueden activar. De hecho, ni siquiera en el cambio de personaje entre nosotros y nuestro fiel compañero perruno notaremos algún tipo de indicación de que pasamos a controlarle. Quizás demasiado parco en este sentido, a veces cuesta volver a acostumbrarse a un sistema más que viejuno y muy simplificado.

Si echamos un ojo por la ventana disfrutaremos de una animación muy divertida

Pasado este pequeño momento de incertidumbre, y una vez nos hacemos con el sistema del juego, nos damos cuenta de que su desarrollo es bastante lineal y que se basa en la resolución de pequeños puzles a medida que avanzamos a través de una serie de habitaciones. La fortaleza está dividida en varios niveles, interconectados entre sí gracias a una especie de planta trepadora que descubrimos en los primeros compases, y prácticamente nos pasaremos todo el juego activando botones, recogiendo y colocando palancas, navegando a través de pasillos angostos con Break-Beak, y resolviendo, en definitiva, puzles a lo Myst.

La llegad a este extraño planeta no podía ser peor

Habrá que estar muy atento a las pistas visuales y sonoras que nos encontramos. Nada en este extraño mundo arcilloso es evidente - todo roza el surrealismo y posee incluso un pequeño punto de locura que se ve acentuado por su apartado audiovisual (más sobre esto un poco más adelante). Si esto es lo que buscamos, disfrutaremos bastante con el desarrollo de Armikrog; por contra, si esperábamos algo más de profundidad en el sistema de juego, algo más de interacción con otros personajes o con los escenarios, quizás nos estemos equivocando. Armikrog es efectivamente un The Neverhood con mayor resolución de pantalla - una historia diferente y otros personajes pero un sistema de juego calcado.

Break-Beak puede introducirse en huecos como el de la izquierda

Quizás los puntos más significativos de esta producción sean los gráficos y la banda sonora. Los primeros, debido a su 'construcción' a base de arcilla, y la animación tradicional mediante técnicas de stop-motion. Las escenas cinemáticas son una delicia (aunque, por desgracia, mucho menos prolíficas de lo que desearíamos), y ya desde la alocada introducción, cuando estrellamos nuestra nave en el planeta, denota ese aire de pesadilla alienígena que de alguna forma zarandea nuestra mente e incluso nos crea cierto disgusto.



El resto de personajes que iremos encontrando, y sobretodo la iluminación están muy bien realizados y su diseño hace sin duda gala de una gran imaginación. Ya será cuestión de gustos personales si podemos soportarlos o no. En cuanto a la banda sonora, compuesta por Terry Scott Taylor, sigue a pies juntillas el precepto gráfico. Taylor utiliza percusiones rápidas, sonidos guturales e instrumentos más o menos distinguibles para dar forma a una serie de melodías que causan cierto desasosiego.

Armikrog es una aventura extraña para los tiempos que corren, tanto por su desarrollo como por su puesta en escena. La parquedad de la interfaz, esos errores que aún subsisten (pero que esperamos que se vayan corrigiendo con la llegada de nuevos parches), las mecánicas tipo puzle, y un apartado audiovisual surrealista y de pesadilla en ocasiones, no chocan sin embargo con un público que está deseoso de probar algo diferente y dejarse llevar por este universo extraterrestre construido a partir de arcilla y animación tradicional.


Visita la página oficial para más información
Página en Steam para la compra del juego

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