28 de octubre de 2015

"Espíritu viejuno, tecnología contemporánea." Así es Pico-8

"Espíritu viejuno, tecnología contemporánea." Con esta frase resumí en twitter las sensaciones que me evocaba Pico-8. Siendo desarrollador web de profesión, siempre me ha fascinado ver hasta dónde es capaz de llegar la plataforma en la que trabajo. Sin duda recordaré los grandes hitos de la industria que marcaron mi carrera profesional: el auge de HTML5 y CSS3, la estandarización de los navegadores, la salida de FirefoxOS… Pero también el uso de estas tecnologías en proyectos pequeños, como Pico-8, hace que me sienta orgulloso de formar parte de una comunidad grandísima que apoya la web como plataforma. Pico-8 es una forma genial de aunar varios de esos hitos de la industria del desarrollo web en un solo lugar.

Pico-8 se nos presenta bajo el concepto de consola fantástica. Después de superar el shock inicial, descubrimos que no es más que una consola virtual diseñada con una serie de limitaciones específicas para simular un microordenador de la época de los 8 bits.



Evidentemente no es exactamente así, ya que seguimos ejecutando Pico-8 sobre un procesador Core i7, pero tenemos límites en la RAM y VRAM que podemos usar para hacer nuestros juegos.
 
Me estoy adelantando. Antes de seguir os comentaré las características técnicas de esta consola:
  • Resolución: 128x128 a 16 colores
  • Tamaño del cartucho: 32KB
  • Sonido: 4 canales
  • Lenguaje: Lua
  • Sprites simultáneos: 128 sprites de 8x8
  • Mapa: 128x32 celdas
  • Controles: 2 joysticks de 6 botones

Como podéis comprobar es bastante modesto. Pese a ser una aplicación que instalamos en nuestro ordenador, se habla de los juegos refiriéndose a ellos como 'cartuchos'. En realidad es más parecido a una ROM, solo que es una imagen PNG en la que se ha guardado el código del juego como metadatos del archivo. Muy ingenioso.

The Adventures of Jelpi

Al arrancar Pico-8, como no podía ser de otra manera, se nos abandona a nuestra suerte en un intérprete de comandos. El lenguaje usado en esta plataforma es Lua, famoso por su recorrido en diferentes proyectos de homebrew para diversas consolas como PSPWii. Desde aquí podemos movernos por las distintas carpetas del sistema de archivos y cargar cualquier juego que tengamos en el disco duro del Pico-8 (que no es más que una carpeta designada para tal propósito).
Y ahora, ¡búscate la vida!

Podemos ejecutar un juego mediante el comando 'RUN' y echarnos unos vicios.



Aunque lo más interesante de Pico-8 es disponer de un entorno de desarrollo integrado en el sistema. Si pulsamos la tecla ESC en el intérprete de comandos, se nos abrirá el editor integrado de Lua, donde podremos bichear, cambiar cosas, probar, aprender y divertirnos viendo el código de otros usuarios, si es el caso, o desarrollar lo que queramos nosotros.

También incluye un editor de sprites, de mapas para los escenarios, un editor de SFX y un tracker para hacer la OST de nuestro juego.

Desde aquí podemos crear nuestros propios sprites, y animarlos.

Un tracker como en los viejos tiempos

Y, como no podía ser de otra manera, hay una comunidad impresionante que apoya esta herramienta. En los foros de Pico-8 he vivido cosas fascinantes: desde ver cómo alguien le regalaba a un niño una licencia hasta ver cómo se creaba la revista oficial de facto de Pico-8 o ver parir increíbles demos Para terminar de hypear al personal, os dejo una pequeña lista de las joyas que he podido probar y que exprimen la plataforma a tope:

Si os ha pasado como a mí y esto os ha motivado, pasaos por la web oficial de Pico-8, donde encontraréis mucha más información y podréis haceros con una licencia para empezar a vivir esta experiencia igual que hice yo.


Por Juanma Cabello (@kerunaru), de Retro entre amigos

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