9 de junio de 2015

Impresiones con Steamworld Dig para Xbox One.Jugabilidad de vieja escuela en consolas de última generación

Las buenas gentes de Image & Form han trasladado su éxito Steamworld Dig a plataformas de nueva generación; concretamente, hemos tenido la oportunidad de probar el videojuego en Xbox One, y como era de esperar, se mantienen todas las virtudes que ya habíamos podido degustar en Nintendo 3DS y el resto de plataformas.



La desarrolladora ha introducido algunas mejoras visuales, con detalles como una mayor calidad en las texturas, animaciones más fluidas y un remozado tratamiento de la iluminación dinámica. Así, las diferencias respecto a la versión portátil que ya analizamos a través de estas páginas son meramente cosméticas, aunque como es evidente, se agradece sobremanera poder disfrutar de una mayor amplitud del campo de visión -otorgado por nuestro potente televisor LED-. Se trata de un detalle que traspasa los límites de lo estético, ya que nos permitirá tener un mayor control sobre los peligros que se encuentran cercanos a Rusty, nuestro metálico avatar.

Será mejor que mejores tu pobre equipamiento inicial...


El punto de partida del juego de Image & Form no podía ser más simple. En un mundo dominado por robots, heredamos la mina de nuestro desaparecido tío, y al mismo tiempo que la explotamos para hacernos millonarios, también nos vemos empujados a descubrir que ha ocurrido en sus galerías. Nos esperan por delante el lejano Oeste en 2D, un ambiente steampunk al que alude precisamente el título del juego y horas de exploración en las profundidades de la tierra

Las minas también guardan grandes secretos


En Xbox One Steamworld Dig sigue funcionando tan bien como el primer día. En este sentido, me gustaría comentar que el mayor hándicap que sigue exhibiendo el juego se encuentra en los compases iniciales del mismo, donde manejamos al robot protagonista en su toma de contacto con la mina heredada de su añorado tío. Comenzamos con un pico simple cavando una y otra vez a través de una mecánica que se antoja algo aburrida y rutinaria. Por suerte, esta etapa no dura demasiado y pronto nos veremos localizando oro y materiales que vender en el pueblo para conseguir nuevas habilidades. Tras ello, regresaremos a la mina para continuar investigando y abrir nuevos caminos.

El pequeño mapa nos será de gran ayuda para orientarnos en las oscuras galerías


La estética steampunk inunda todo el juego, algo que puede gustar más o menos, pero lo que no ofrece ningún tipo de dudas es el gran acierto que supone que los mapeados se generen de forma aleatoria, siempre manteniendo una serie de checkpoints simbolizados por los diferentes ítems que nos harán ir avanzando y desbloqueando pasajes al más puro estilo Metroid, una semejanza que puede comprobarse incluso en los accesorios que Rusty conseguirá, como las botas que nos hacen correr más y llegar a sitios inaccesibles previamente.
En el exterior podremos hablar con otros personajes

En definitiva, la versión Xbox One de Steamworld Dig no ofrece argumentos de peso para volver a comprar el título si ya lo acabamos en otras plataformas, pero se convierte en una opción absolutamente recomendable para los usuarios de la consola de Microsoft que aún no se hayan perdido en las minas del Tío Joe.

Visita la web oficial de SteamWorld Dig para más información

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