5 de febrero de 2015

Impresiones con Freaking MeatBags. ¿Otra forma de entender la estrategia?

El no tan lejano 1 de Septiembre de 2012 vio nacer a Wild Factor, desarrolladora francesa que debutó con el modesto “Duck & Roll”, un juego de ritmo para iOS sobre un pato que quiere tocar rock en lugar de música clásica. Tras aquel comienzo se encuentra enfrascado en dos proyectos distintos: “Machiavillain”, que estará en Kickstarter en breve, y el juego que nos ocupa, el divertido “Freaking MeatBags”.


FreakingMeatBags from WildFactor on Vimeo.

Para hacernos una idea rápida, “Freaking MeatBags” es un mix de géneros. Mezcla a partes iguales juego de estrategia en tiempo real con el clásico juego de “defiende el castillo”. Por un lado deberemos construir, crear y recolectar, mientras que por el otro debemos defendernos de las diversas oleadas de enemigos que nos acosan. Y lo hace con humor y gráficos pixelados para deleite de esta Redacción.



El juego nos pone bajo el mando de un robot que recuerda claramente a HAL 9000 de “2001: Una odisea del espacio”, la obra maestra de la ciencia ficción del difunto Stanley Kubrick. Y aquí empieza el primer guiño humorístico del juego: en lugar de controlar personas creando máquinas para servir a sus propósitos, controlaremos a un robot enviado a explorar planetas y conseguir recursos que utilizará humanos para ello. El primer encuentro con dichos humanos destila la segunda chispa de humor del juego, cuando nuestro jefe nos indica que esos pequeños sacos de carne son del agrado de su esposa y, por tanto, que deberemos cuidar de ellos. No oponen los humanos mucha resistencia a trabajar para nosotros tras nuestro ofrecimiento de salvarles de una muerte segura y horrible a manos de los robots salvajes que pueblan los distintos escenarios por los que viajamos.



Nada más ponernos a los mandos del juego notaremos la primera peculiaridad en su doble control. Por un lado, podremos seleccionar criaturas, darles órdenes de recolección, levantar construcciones y demás labores típicas de los juegos de estrategia en tiempo real, con el también típico control por ratón . Pero pronto nos daremos cuenta de que, a su vez, debemos encarnar de forma directa al robot, utilizando los botones WASD para movernos por el escenario y recoger recursos diseminados no recolectables como chips o pequeñas porciones de minerales. A su vez podemos utilizarlo directamente para defensa tanto con el ratón como con el teclado para disparar cuando recojamos unas cápsulas destinadas a tal efecto y que nos acompañan como satélites.



Antes de aterrizar en un planeta se nos muestra un mapa del sistema que hace las veces de menú desde el que acceder a dichos planetas, comprar upgrades u objetos que nos ayudarán en el desarrollo de las misiones. No podemos ir al planeta que queramos pues empiezan bloqueados con un candado, señalado con un 0% el siguiente a superar y con un 100% aquellos por los que ya hemos pasado con éxito. Podemos además observar desde el comienzo que el juego cuenta con un jefe final, pues así se indica en el lugar en el que lo encontraremos.



Hablemos de los upgrades: Son mejoras que piden como moneda de cambio los anteriormente mencionados chips que deberemos recoger por los escenarios, directamente con el robot. Hay mejoras como mayor durabilidad o velocidad del propio robot, o nuevos huecos en la nave para llevarnos de un planeta al siguiente más tropas y por tanto comenzar en mejor posición para afrontar el nuevo escenario, así como una útil mejora en la eficiencia de la construcción. Los objetos que podemos comprar al mercader espacial pasan por torres de disparo para la base que tenemos que proteger y que también es la que crea las construcciones, minas anti-robots, muros más resistentes, baldosas que impulsan a nuestros humanos, incrementando su velocidad de desplazamiento cuando pasan por encima de ellas, zonas en las que nuestro robot recupera su barra de vida y un largo etcétera. Hay, además, otro tipo de objetos o ayudas que atañen directamente a nuestros humanos como armas o un parásito cerebral que elimina la pereza y hace que trabajen mejor.



Porque, al igual que ocurría con el “Z” de los ínclitos Bitmap Brothers, los humanos tienen voluntad propia y a poco que te descuides te puedes encontrar a más de uno que no estaba llevando a cabo la tarea asignada. Cuando señalamos un humano se nos mostrará su nombre y características, entre las que podemos ver si es cobarde o perezoso. Pero no sólo de humanos nos valdremos. En nuestro devenir por los planetas encontraremos alienígenas con sus propias características, como varios brazos u ojos láser, lo cual nos dará ciertas ventajas. Podremos además crear nuestros propios híbridos, escogiendo las características que nos convengan, ya sean más orientadas a la recolección o al combate. Para ello construiremos una máquina de ADN que es la que nos permitirá crear criaturas. Dentro debemos alojar a dos sujetos y seleccionar entre sus características las que deseamos en el futuro producto. Al principio tendremos sólo dos slots con lo que sólo podremos escoger una característica de cada uno, pero diversas mejoras nos permitirán poder sumar más y así, poco a poco, crear mejores criaturas.



La historia, una mera excusa, se nos relata a través de imágenes semiestáticas en las que algún personaje relacionado con nuestro robot nos habla en unos sencillos cuadros de texto. También habrá momentos en los que podremos leer correos electrónicos como otra forma de darle algo de trasfondo al juego, pero son leves pinceladas. En cuanto a la dificultad, está bien ajustada. Tras los primeros pasos a modo de tutorial jugable entraremos en harina con misiones 100% operativas en las que buscarnos la vida. Podremos escoger la dificultad a la hora de aterrizar en cada planeta pues se nos da la opción directa de ir a dicho escenario en fácil, normal o difícil. En normal la dificultad supone el reto suficiente para que no sea un paseo pero pueda superarse sin llevar a la frustración, si llevamos a cabo una buena planificación del escenario.



En cuanto a las opciones del juego nos encontramos con unas muy escuetas resolución, calidad gráfica que al momento de escribir estas líneas realmente no permitía cambiar nada y solo te deja ponerlo en “fantastic”, volumen de música y sonidos FX, sincronización vertical y activar o desactivar efectos de pantalla. Un aspecto que echamos en falta, ya presente en multitud de títulos que corren bajo Steam, es que las partidas se sincronicen online, de forma que podamos comenzar una partida en nuestro Pc de sobremesa y continuarla en cualquier otro lugar o equipo. Precisamente un juego poco exigente con el hardware como éste, diseñado en forma de capítulos, se prestaría mucho a ello. Hablando del salvado de partidas, no se puede guardar en mitad de una misión. Básicamente si superamos un planeta queda guardado como tal y si nuestro robot muere o la base es destruida se nos ofrecerá reiniciar la misión o volver al mapa donde escoger planeta de nuevo.



En definitiva nos encontramos ante un juego sencillo en su planteamiento, original en su mezcla de géneros, y simpático en su presentación técnica y desarrollo. Con algún elemento mejorable pero en general divertido y entretenido, una buena apuesta por los ajustados 9.99€ que cuesta. Y, por si no os acabáis de decidir, comentar que hasta el próximo 11 de Febrero del presente año 2015, contará con un 25% de descuento.

Visita la web oficial de Freaking MeatBags para más información

Página en Steam del juego

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