26 de diciembre de 2014

Impresiones con Rock Boshers DX. Un juego Spectrum para nuevas generaciones

Ya sabéis que, de un tiempo a esta parte, es más que usual que lleguen juegos que imitan las mecánicas y diseño de los clásicos para 8 bits, ya sean ordenadores (sobre todo éstos) o consolas. Rock Boshers, de Tikipod, no es una excepción, y cuando apareció la primera versión ya nos encandiló con su acción desenfrenada, capacidad adictiva y carácter nostálgico. Sin embargo, para la nueva revisión publicada hace unas semanas para sistemas de Sony y ordenadores en Steam, los chicos del Aqua Kitty se han superado a sí mismos y estamos, literalmente, enganchados a esta aventura pixelada. De ahí la tardanza en la aparición del texto que estás leyendo...



¿Y a qué viene tanto revuelo? Muy sencillo, a que Rock Boshers Director's Cut DX (que es como se ha rebautizado a esta revisión), es divertidísimo, retador y bien equilibrado. Es, como mandan los cánones, un juegazo de principio a fin, que te atrapa gracias a su sencillez de concepto, a la estudiada curva de dificultad (se puede poner realmente 'chungo'), y a sus gráficos que parecen sacados de un ZX pasados por el filtro de la pantalla ancha y los cientos de sprites en pantalla. La mecánica es fácil de aprender: jugaremos en una especie de perspectiva aérea, al estilo Smash TV o Gauntlet, manejando a un tipo esmirriado formado por un puñado de píxels. Con un joystick del mando controlamos nuestro movimiento y con el otro la dirección de los disparos, al estilo Geometry Wars y toda esa plétora de shooters multidireccionales que recientemente han invadido los catálogos de descargas digitales.

Nadie te escuchará en el espacio...
Al principio contaremos únicamente con una pequeña pistola y abrirse camino por los niveles no será complicado; sólo se trata de destrozar rocas que nos impiden pasar, destruir enemigos y alcanzar la salida recogiendo en orden una serie de llaves de colores que van eliminando barreras de su mismo color. Básico. La cosa está en que, poco a poco, las fases se van haciendo más puñeteras (perdón por la palabra), los malos son cada vez más 'inteligentes', y los zombies, ¡ay, los zombies'!, no paran de salir de una especie de portales diseminados por el escenario, poniéndoos de los nervios. De hecho, en ocasiones la pantalla puede llenarse de estos bichejos amarillos sin cerebro. Nuevos peligros irán acechando a medida que avancemos, como una especie de gusanos a lo Centipede, unas criaturas alienígenas que salen de sus madrigueras cuando menos te lo esperas, o los guardianes, con esa tonta manía de disparar y parapetarse... ¡maldita sea! Nuevas armas como una escopeta de repetición, o el lanzamisiles, serán imprescindibles a la hora de llegar sanos y salvos a la salida, y repetir los niveles hasta averiguar cuál es el mejor camino, conocer cuándo van a saltar las siguientes oleadas de enemigos y saber desde dónde lo harán. Nos encanta.

¿Zombies en paracaidas? Lo que nos faltaba...
Aún hay más, y es que escondidos en el escenario podremos encontrar tres objetos muy británicos: una taza de té, un trozo de queso (imaginamos que tipo Cheddar), y una hamburguesa. Recogerlos nos permitirá desbloquear pequeños juegos arcade con sus propios ranking online e igualmente divertidos. Sirven como 'desintoxicante' si os veis atrapados en algún nivel difícil y preferís 'descansar' la mente con alguno de estos juegos arcade. El que imita al otro producto de Tikipod, Aqua Kitty, es realmente adictivo, una suerte de Game&Watch en el que controlando el submarino tenemos que evitar que nos maten, defender la tubería de extracción de leche y recoger una especie de diamantes que son los que realmente aumentan la puntuación. Otros de estos juegos arcades pasan por un shoo't em up más tradicional con scroll lateral a lo R-Type o un plataformas con escaleras y pantallas estáticas a lo Bruce Lee.

El nivel arcade basado en Aqua Kitty es puro vicio
Por último no podemos dejar de comentar el aspecto gráfico. Inspirado claramente en los tiles y sets gráficos, las reducidas paletas y el tipo de sprites del Spectrum, Rock Boshers se aprovecha, sí, de su propio carácter nostálgico, y es fácil que lo primero que le atraiga al jugador veterano del mismo sean los pantallazos que acompañan al texto. Afortunadamente no se queda tan solo en ello, y como hemos visto el juego va mucho más allá de esa simple fachada. Aquí hay profundidad, jugabilidad estudiada e incluso una historia de viajes espaciales, prisioneros y un gobierno dictatorial. Genial e ingenioso. La banda sonora, compuesta por Electric Cafe, pone el broche de oro al magistral conjunto. Tipo chiptune, con algunas licencias más contemporáneas, cambiante tanto en ritmo como en temperamento para ligar con el nivel en que nos encontremos, el resultado es francamente bueno y muy adecuado, aunque también es cierto que con el tiempo algunos temas pueden hacerse más pesadetes que otros, sobre todo si nos encontramos repitiendo por enésima vez un nivel.

El juego está dividido en tres grandes áreas con diferentes subniveles
En conclusión, Rock Boshers DX es un juegazo. Nos ha encantado de arriba a abajo, desde su jugabilidad, mecánica y nivel de dificultad (se pone realmente difícil, avisados quedáis), hasta su concepción audiovisual y los extras con respecto a la versión original de hace unos años. Tikipod ha acertado de pleno con este título neoretro que cualquiera puede disfrutar, ya sea jugador con varios años a sus espaldas, o nuevo por estos lares. ¡Muy recomendable!

A medida que avanzamos los niveles se vuelven más enrevesados y retadores

Visita la web oficial de Rock Boshers DX

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