19 de noviembre de 2014

Análisis de Wasteland 2, un RPG de vieja escuela que vuelve a la palestra

Muchas veces nos hemos preguntado, siendo perros viejos, “ojalá vuelvan esos excelsos tiempos en que se hacían grandes RPG”. Puede parecer una pregunta pedante y extremadamente elitista, pero sí que es cierto que muchos nos hemos hecho esa pregunta durante estos últimos años, especialmente aquellos que amamos los juegos de rol de la vieja escuela. No es cierto que hoy en día no existan RPG de calidad, pero sí que se echan de menos ciertos elementos del pasado que muchos ya hemos dado por desaparecidos, pues son diametralmente opuestos a las necesidades comerciales de las compañías. Afortunadamente, hay pequeñas desarrolladoras que todavía recuerdan esos tiempos y aun sin el amparo comercial tienen fe en volver a traer dichos elementos a la actualidad.



De esta forma, y gracias a Inxile, hemos conseguido tener Wasteland 2 en nuestras manos. La obsesión que tenía Brian Fargo por devolver esta saga a la vida al final dio sus frutos a través de Kickstarter, mediante la ayuda de la gente que deseaba traer de vuelta ese pasado del que cuesta tanto desprenderse. Pero, ¿qué es Wasteland 2? Es posible que a muchos no os suene este nombre, y que incluso os sorprenda el hecho de ser la segunda parte de una saga que ni sabíais que existía, así que vendría bien hacer una pequeña introducción comentando qué es Wasteland y qué trata de ofrecernos.




Wasteland es un RPG nacido en 1988, publicado por EA, ambientado en un mundo post-apocalíptico tras una hecatombe nuclear. Simple pero, ¿no os recuerda a algo? No sería de extrañar pues Wasteland es el padre espiritual de la saga Fallout, que nació tras una serie de problemas de derechos que impedían crear una segunda parte de Wasteland por aquél entonces. A día de hoy, tras 26 años, Wasteland vuelve al ruedo con su segunda parte para ofrecernos un RPG de estilo clásico que desprende un olor añejo desde el primer minuto. Esto puede no gustar a muchos, evidentemente, pues es un juego hecho única y exclusivamente para aquellos que deseaban el retorno de ese estilo de RPG, tanto en lo bueno como en lo malo. Wasteland 2, al igual que su antecesor, nos pone en la piel de un grupo de Rangers del desierto que deberán recorrer el desierto de Arizona para imponer la ley (más tarde se nos descubrirá una nueva localización). El juego nos ofrece una vista isométrica y el control total sobre los cuatro personajes que deberemos crear. Cada uno de ellos puede ser personalizable al 100% en cuanto a sus habilidades y estadísticas, pudiendo especializarlos en diferentes habilidades, como conversación, ganzúas, informática, armas, etc. Además de atributos ya de sobra conocidos como fuerza, inteligencia y carisma, entre otros.



Una vez tengamos nuestros personajes creados, a diferencia de otros RPG actuales donde desde el inicio se nos ofrece un vasto mundo en el que perdernos, se nos da una misión que evidentemente debemos cumplir. En este momento empezamos a descubrir lo que nos deparará el desierto de Arizona: podemos explorar el mapa (que puede recordar al de un RPG japonés, pues conforme avancemos por él tendremos encuentros aleatorios que podremos afrontar o rehuir), se nos irán descubriendo nuevos lugares a los que acceder y poder conversar con sus habitantes, reunir información, conseguir nuevas misiones, etc. En este sentido, Wasteland 2 no ofrece nada que no conozcamos, pero la diferencia radica en su desarrollo jugable, que nos devuelve a los viejos tiempos.



Las localizaciones del juego pueden no parecer muy diferentes entre sí al principio, pero conforme avancemos iremos descubriendo zonas urbanas, zonas con vegetación... No se limita a un ambiente desértico, si bien es cierto que no existe demasiada variedad artística. Al mismo tiempo, las localizaciones están diseñadas de una forma muy inteligente, pues el diseño de niveles y las opciones que nos ofrecen para explorar los mapas son muchas. Siempre hay varios caminos a considerar y muchos de ellos dependen de nuestras habilidades: convencer a un guardia para que nos permita el acceso a una zona concreta, forzar la entrada usando ganzúas o explosivos... O, por qué no, mediante la violencia. Así mismo, dichos mapas están llenos de objetos que podremos recoger, la gran mayoría dentro de cajas fuertes o arcones que poseen una cerradura o trampa que deberemos sortear si tenemos suficiente habilidad. Aunque en muchas ocasiones se abusa del uso de estas habilidades; siempre estaremos empleando alguna para realizar alguna acción, ya sea contextual o la simple recogida de items, lo que puede hacer lento el avance. Especialmente si, por ejemplo, al fallar al abrir una puerta o arcón recargamos la partida hasta conseguirlo.



El juego no tiene flecha de misión, y para avanzar es obligatorio recurrir a la exploración del entorno, tanto para conseguir objetos como para hablar con un personaje concreto. No parece algo fuera de lo habitual, pero sólo cuando nos introducimos de lleno en el juego nos damos cuenta de la diferencia que supone esta falta de guía, ya que el mundo de Wasteland 2 es muy reactivo. Las decisiones que tomemos afectarán al guión y a la línea a seguir en los diferentes eventos que nos encontraremos, ofreciéndonos muchas formas de afrontar nuestros cometidos, y la flecha de misión no encajaría en su propuesta, pues es posible que una decisión tomada en plena exploración o enfrentamiento afecte a la misión o misiones que estemos realizando, cambiando el curso de las mismas. Algo tan simple como adentrarse en territorio prohibido sin saberlo puede suponer un cambio drástico en las consecuencias futuras, mientras que si existiera una flecha de misión nos facilitaría el trabajo, pues de esta forma podríamos seguir una línea recta hasta el punto indicado, evitando así pasar por una zona prohibida.



Decisión. Esa sería una buena forma de definir el desarrollo jugable de Wasteland 2. Todas nuestras acciones tienen consecuencias: desde conseguir la paz entre clanes hasta destruir un territorio completo por culpa de una mala decisión. Pero, ¿son fáciles estas decisiones? No son difíciles de tomar, y en su práctica totalidad son ajenas a conversaciones, dependiendo de la propia exploración o los enfrentamientos (muy importante en este juego), pues el sistema de conversación se limita mayormente a la recogida de información. Aunque también ofrece la posibilidad de forjar el camino deseado gracias a nuestra capacidad de diálogo, no supone la base de la toma de decisiones del juego.



A pesar de ello, este sistema está resuelto de una forma diferente al habitual de un RPG. No se basa en elegir una frase para poder elaborar una respuesta sino en palabras clave que aparecen en pantalla marcadas en colores verde y rojo: las verdes están relacionadas con temas locales o de la zona y las rojas con la trama principal a nivel global. También pueden aparecer otro tipo de palabras que están marcadas con un sombreado y dependerán del nivel que poseamos en las habilidades Besa culos, Manipulación y Duro de pelar.
El juego además nos ofrece la posibilidad de escribir en el cuadro de texto, ya que hay palabras clave que no aparecen marcadas; si las adivinamos y escribimos podemos crear nuevas rutas de conversación que afecten a la actitud del personaje con el que estemos conversando. Como ya he comentado anteriormente, las decisiones no son difíciles de tomar en el momento; la diferencia radica en que las consecuencias pueden no ser las que esperábamos y conseguir que los resultados nos sorprendan. A pesar de ello, al fin y al cabo somos Ranger del desierto. Tenemos un cometido específico, pero afortunadamente el desarrollo ofrece muchas direcciones para avanzar en él.



Respecto al combate, Wasteland 2 no pretende ser revolucionario, ya que implementa un sistema de combate por turnos ya visto en otros juegos como X-COM o Xenonauts - simple pero efectivo. Aun así, se echa en falta una mayor interacción con el entorno de combate, como un mayor uso de las coberturas, el uso de diferentes alturas o la destrucción del escenario. Estos elementos no son inexistentes, pero sí están algo desaprovechados. También se echa en falta la posibilidad de emplear la infiltración en los combates, o incluso fuera de ellos para poder así evitarlos. Esta mecánica estaba presente en la versión Alpha del juego pero Inxile decidió eliminarla, pues aseguraban que descompensaba la jugabilidad del título. Sin duda una tara a nivel jugable, aunque no excesiva.



Nuestros personajes pueden especializarse en el uso de cualquier tipo de arma: pistolas, escopetas, ametralladoras, armas blancas, puños, armas pesadas, etc. Cada una de ellas tiene un efecto mayor o menor dependiendo del tipo de enemigo; por ejemplo, las armas de energía tienen un gran efecto contra enemigos mecánicos pero no tanto contra enemigos biológicos. También tienen un daño y un rango diferentes, por lo que la estrategia está servida en los combates, e incluso podremos añadirles modificaciones para poder mejorarlas.
El guión del juego es de un alto nivel. Los diálogos están muy elaborados, consiguiendo sumergirnos de lleno en el mundo de Wasteland 2. Las conversaciones que encontraremos tienen un gran nivel de escritura y no tratan al jugador como a un niño pequeño. Es, en este sentido, un juego muy maduro, incluso cuando nos ofrece su faceta más cómica, con un humor negro muy arraigado que puede llegar a hacer que soltemos grandes carcajadas. Además, el juego está cargado de referencias a los años 80 y 90; siempre visitaremos algún lugar o conversaremos con algún personaje que nos brindará alguna referencia al cine, a la cultura popular o a la propia industria del videojuego de esas décadas, por lo que los fans de los RPG que hayan crecido en ellas verán en Wasteland 2 un juego creado por y para ellos.



Posiblemente el aspecto menos elaborado del juego sea la parte técnica. A pesar de tener un nivel artístico notable, el motor Unity no ofrece un gran nivel en Wasteland 2. Algo lógico, por otra parte, debido al bajo presupuesto del juego. La total ausencia de elementos gráficos modernos, así como un acabado poco elaborado, pueden no ser del agrado de muchos, especialmente cuando el juego no está exento de bugs, aunque actualmente se han corregido la gran mayoría de ellos gracias a los parches que han introducido. Algo que se agradece, pues Inxile no ha dejado el juego de lado tras su lanzamiento. A pesar de su acabado técnico, el punto fuerte de Wasteland 2 está en su apartado jugable, como ya he mencionado anteriormente - si un jugador es capaz de no tener en cuenta el aspecto técnico y aun así sumergirse en lo que el juego es capaz de ofrecer, no lo dejará escapar hasta que lo haya finalizado.



Wasteland 2 es uno de esos juegos que se echan en falta actualmente. Esta industria ha dejado demasiado atrás a cierto sector de jugadores y, si bien los tiempos han cambiado, los sentimientos y las sensaciones del pasado no lo han hecho, por lo que supone una auténtica alegría que a día de hoy y gracias al esfuerzo de la gente que está detrás del proyecto, tanto por parte de Inxile como de los propios “backers”, estos proyectos se consigan materializar. Wasteland 2 es un juego pequeño y, al mismo tiempo, enorme, que pese a no ser perfecto es una auténtico disfrute de principio a fin, con un gran diseño, desarrollo y guión. Un auténtico clásico instantáneo de los RPG y, por supuesto, el RPG que muchos hacía años que esperábamos.

Por: Diego

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