22 de octubre de 2014

Impresiones con Pix the Cat. Arcade desenfrenado sólo apto para los más hábiles con el mando

Que Pastagames es una pequeña gran desconocida seguro que importará mucho a poco que pruebes su último lanzamiento para PS4 y PSVita: Pix the Cat, un estupendo arcade con toques maquineros a lo Pac-Man que esconde en su interior diversas mecánicas basadas en otros clásicos y una gran jugabilidad y diversión, a pesar de su titubeante comienzo. ¿Bastará su felino protagonista y sus chiribitas gráficas para hacernos tilín, o todo se queda en una puesta en escena neoretro meramente atractiva? Vamos a verlo en nuestras primeras impresiones con el juego.

Soñarás con los patitos de las narices...
Si pensáis en Pac-Man, ChuChu Rocket y el clásico 'Snake' que inundó los móviles de hace algo más de una década quizás os hagáis una idea de lo que se puede esperar de Pix the Cat, sin embargo sería injusto dejarlo simplemente en una comparación entre títulos más o menos clásicos, y es que el juego de Pastagames posee (afortunadamente) personalidad propia y una mecánica ingeniosa y bien desarrollada. La premisa es aparentemente sencilla: En la piel de un azulado y cabezón gato 'raruno', tendremos que recoger unos huevos dispuestos por escenarios más o menos laberínticos, y dejarlos luego en unas zonas habilitadas para tal efecto. Sin embargo, y como buen juego arcade habilidoso que es, no todo iba a ser tan fácil. A medida que recogemos huevos éstos se convierten en unos dulces patitos que nos siguen a todas partes como sde una mamá se tratara. Poco a poco nuestra 'cola' de patos irá creciendo según recojamos huevos aumentando nuestro medidor de combo y nuestra velocidad de desplazamiento. Si pasamos por una de aquellas zonas habilitadas para dejar los patos se rompe el combo, ¿si chocamos contra nuestra propia hilera de patos?... Evidentemente, se rompe el combo.



El diseño de los niveles nos obligará a aprendernos los mejores caminos para recoger huevos y dejar después los patos en su correspondiente lugar sin tropezar con nosotros mismos y sin dar varias vueltas por el escenario mientras el crono corre en nuestra contra. El problema es que quizás los creadores del juego han puesto las cosas algo difíciles al principio y es fácil desorientar al jugador (por muy experto que sea) en las primeras partidas. Unas escuetas directrices obligan a que descubramos la mecánica y el primer grupo de niveles abiertos según cargamos por primera vez el juego no nos deja mucho margen de error, de hecho tendremos que intentarlo varias veces hasta conseguir puntuaciones mínimas para abrir nuevos modos y niveles. ¿Punto a favor o en contra? En nuestra opinión esta decisión juega algo en contra ya que puede llegar a desesperar y aburrir al más pintado, pero tras darle otra oportunidad Pix the Cat abre realmente sus posibilidades convirtiéndose fácilmente en un caballo ganador.

Podemos ver los siguientes niveles en la misma pantalla

Los escenarios se van desarrollando con cierta continuidad, y es que a diferencia de lo que suele ocurrir en este tipo de juegos que cada vez que terminamos un nivel comienza el otro, aquí podemos apreciarla siguiente fase como un pequeño recuadro en algún lugar de la pantalla. Una decisión genial de diseño que queda mejor en PS4 gracias a que jugaremos en un espacio mayor, y que en PSVita puede llegar a entorpecer la partida debido a los efectos de luces cuando entramos o salimos de los túneles que nos dan acceso a otros niveles. Nada grave, pero es algo a tener en cuenta en un título que posee un desarrollo tan rápido y trepidante y con tan poco margen de error.

El modo arena es exclusivo para PS4

A medida que vayamos depurando nuestra habilidad, sepamos cuando derrapar para ganar velocidad, nos aprendamos los niveles (aunque algunos cambian de forma aleatoria la disposición de los huevos), evitemos chocarnos y romper combos y dominemos el modo 'Fever Time' donde todo discurre más rápido y hasta podremos 'zamparnos' a nuestros enemigos, iremos apreciando lo que Pastagames ha sabido embutir en este pequeño descargable para las consolas de Sony. Es exigente, es retro pero con luces y chiribitas y es jugable, muy jugable, de esos que enganchan y provocan en el jugador el típico: "Una más para ver hasta donde llego". Sin embargo quizás se quedaría corto si no fuera por la inclusión de modos de juego diferentes basados en la misma mecánica y que también se abrirán según alcancemos determinados logros. Ahí están el modo laboratorio, más parecido al clásico puzle, o el retro, con un aspecto a lo G&W realmente conseguido.

El modo laboratorio es más pausado en se basa en un número determinado de movimientos

Todo este envoltorio viene por cierto bien acompañado de una banda sonora divertida y notable, que sube de ritmo cuando el juego lo necesita, con efectos sonoros notables y algunos detalles trabajados como el cambio de voz de la 'máquina' cuando nos grita aquello de "Perfect!" o "Combo!", y unos gráficos en alta resolución que se mueven con agilidad y precisión en pantalla, si bien intuimos que en PS4 será más sencillo (nosotros lo hemos probado en Vita) gracias a una superficie de pantalla mayor donde apreciar los detalles y en la que los zooms no nos despisten demasiado. En contra un inicio algo alborotado en el que apenas podemos superar 10 u 11 niveles hasta abrir los siguientes, y unas cargas que se nos antojan excesivas, aunque en contraprestación durante la propia partida no volveremos a verlas.

La inclusión del modo nostalgia, todo un acierto

El juego es gratuito durante un tiempo para todos aquellos miembros de PS+. Visita la web oficial para más info.

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