5 de junio de 2014

Impresiones con Astebreed, un espectacular shooter con mechas japoneses que te sorprenderá

Great indie games from Japan”, así reza la web de Playism, que junto con Active Gaming Media Inc. son los encargados de editar en Steam este shot em up de la japonesa Edelweiss, autores también del anterior Fairy Bloom Freesia y de un antecedente mucho más afín al título que nos ocupa, el estupendo shooter Ether Vapor.


Este último nos ayuda precisamente a hacernos una idea de la calidad que podemos encontrarnos en Astebreed, pues es un juego que sigue la linea del título que les sirvió como primera experiencia en el género, y lo lleva todo a mayores niveles de excelencia. Y es que la web de Playism no engaña, al menos en este caso, pues estamos ante un gran juego indie proveniente de la tierra del sol naciente. Y es que los shoot em ups, tan prolíficos en décadas pasadas, han sido uno de los géneros de capa caída tras el salto del videojuego a las tres dimensiones. Cosa que no tendría por qué ocurrir pues no es este un género que esté peleado en absoluto con dichos entornos gráficos.



En este caso nos encontramos con un juego que combina de forma magistral las típicas vistas, lateral y aérea, y añade una frontal cual shooter 3d en tercera persona. El juego cambia de una a otra en mitad de cada misión de forma natural y sin suponer un problema de adaptación. En cuanto a los juegos con vista aérea del género, de un tiempo a esta parte hemos tenido el problema de jugar de forma mayoritaria en televisiones 16:9 panorámicas en horizontal, que desperdician mucho espacio en juegos de naves pensados para jugar en pantallas verticales. En este caso no tenemos dicho problema pues el juego ha sido pensado para jugar cómodamente con dichos cambios de vista teniendo en cuenta que, obviamente, siempre nos llene por completo la televisión en la que estemos jugando.



Además la pantalla no tiene por qué ser 16:9, pues el juego nos posibilita una amplia variedad de “aspect ratios”. Desde los más comunes 4:3 y 16:9 hasta otros menos usuales como 5:4, 15:9 o 16:10. También podemos ajustar el nivel gráfico del juego, aunque cuenta tan solo con un par de opciones en cada apartado. Así la calidad gráfica solo puede posicionarse en estándar o baja, siendo este el cambio que más se hace notar con mucha diferencia pues las naves pasan a parecer directamente otras, no ya en su modelado, pero si en su texturizado. También podemos variar el filtrado de texturas de bilineal a anisotrópico, sin pasar por trilineal o diferentes niveles del mencionado anisotrópico. Hay dos niveles de postprocesado y el antialiasing de turno. Con tan solo cambiar la opción podemos ver el impacto visual que tiene en las naves y escenario mostrados en ese preciso instante.



Aquí hay que decir que el juego no requiere mucho equipo y se ha podido ejecutar sin problemas al máximo y con suavidad, tanto en un Pc con un procesador de gama baja de hace años como es el Athlon II X2 250 a 3ghzs, como en un modesto portátil que cuenta con un i3 y su gráfica integrada Intel HD 3000. Incluso en las partes más exigentes con numerosos enemigos y disparos en movimientos o giros de cámara no se pierde la jugabilidad. Bien es cierto que los modelados y texturas son sencillos, pero los chicos de Edelweiss han realizado una buena labor artística, aprovechando lo poco que utiliza el juego, y creando un espectáculo visual muy aparente, que hará las delicias de los aficionados al género. En cuanto al sonido disponemos de sonido multicanal 5.1 con la opción de, si disfrutamos de un home cinema, activar las bajas frecuencias para que nuestro subwoofer de presencia a la música y efectos del juego. La música, como no, nos recuerda a las mil melodías que habremos podido escuchar en el género. No innova pero en este caso se agradece que sea muy fiel a lo que uno espera encontrarse. Los efectos cumplen y tienen la calidad y contundencia necesaria. En definitiva un apartado que si bien no destaca con respecto a otros títulos cumple perfectamente su función.



Jugablemente bebe directamente de los clásicos del género, y nos podemos hacer con los mandos a la primera. Mas para no resultar un simple clon de lo ya visto, incluye variedad de ataques que harán delicias de aquellos que gusten de exprimir sus mechas. Para empezar tenemos el disparo y la espada. Uno más adecuado para su uso a distancia y el otro en la cercanía pudiendo atravesar blindajes más resistentes. El uso de la espada no se limita a un movimiento pues puedes encadenar varios golpes creando un combo al más puro estilo beat em up. Así mismo el disparo no se limita a ser el típico arma a distancia pues podemos usarla en dos modalidades a voluntad. Con un botón podemos hacer un disparo concentrado en un objetivo mientras que con otro podemos disparar en un arco amplio abarcando a más enemigos pero a su vez siendo menos dañino. No acaba aquí la cosa pues con ambos botones, si los dejamos pulsados, podemos fijar objetivos y enviar una serie de satélites que poseemos y dispararán por su cuenta a dichos objetivos durante un tiempo o hasta que los destruyan para, entonces, volver a nosotros y a estar disponibles para una nueva fijación de objetivos. Si dicha fijación la realizamos con el botón del disparo concentrado se crea una zona pequeña pero que llega hasta el final de la visión; si por el contrario utilizamos el botón de disparo amplio se creará un círculo a nuestro alrededor. ¿Y qué pasa si dejamos pulsado el botón de la espada? Pues que nuestro mecha se lanzará en un feroz y rápido ataque en la dirección indicada. No termina ahí la cosa pues tenemos otro botón que lanza una especie de ataque energético que incluso “rompe” cualquier ataque enemigo bajo el que nos podamos encontrar. Dicho ataque, eso si, vacía una barra de energía al utilizarse y hay que esperar a que vuelva a llenarse para poder utilizarlo de nuevo.



Como en todo juego del género tenemos muchos enemigos en pantalla, hay además una buena variedad de ellos y también de los ataques que nos realizan con, como es costumbre, algunos que podremos destruir con nuestros propios disparos y otros que son insalvables. En cuanto al control aconsejamos utilizar un pad pues el frenetismo del juego no es muy amigo de su disfrute con teclado. A su favor en este aspecto comentar que, como ya viene siendo costumbre, viene preconfigurado de serie para controlarlo con el pad de la XBOX 360. Esperemos que la industria no se quede ahí y que de aquí a poco tiempo sea igual de común y fácil jugar con nuestros pads de XBOX One, PS4 o el mando Pro de WiiU.



En todo esto, la historia es lo de menos. No se han comido mucho la cabeza, ni falta alguna que hace. El típico argumento que nos introduce al juego nos sitúa en un contexto bélico intergaláctico en el que una raza alienígena amenaza con acabar con la humanidad. Todo ello sirve como mera excusa para ponernos en la piel de Roy Becket, que es el piloto protagonista, siempre acompañado vía radio de una joven que, más que ayudarnos, nos distrae a menudo, aunque da un pequeño contrapunto que acentúa la sensación de estar por momentos en un anime japonés.



Para terminar, y brevemente, hablaré de lo más importante: la diversión. El juego es divertido y espectacular, mucho. Tanto si eres un experto como un novato en el género es altamente disfrutable pues cuenta con tres diferentes niveles de dificultad para que tu mismo ajustes el reto que quieres afrontar. Tan solo se echa de menos un modo de dos jugadores tanto en el mismo ordenador como online y que a las voces japonesas, realizadas con un buen doblaje dicho sea de paso, acompañasen también subtítulos en castellano, pues en mitad del frenetismo es habitual que se den conversaciones y desviar mínimamente la mirada del curso de la acción puede ser fatal como para, encima, tener que andar traduciendo del inglés. Muy recomendable.

Visita la web de Playism para más información

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