12 de febrero de 2014

Impresiones con Redux, un shooter colorista y jugable para Dreamcast

Tras una espera mayor de lo esperada, aproximadamente un año, finalmente Redux Dark Matters vio la luz hace unas semanas. El matamarcianos de corte horizontal de Hucast para la blanquita de Sega se ha hecho de rogar, pero al fin lo tenemos entre nuestras manos convirtiéndose en el último juego hasta el momento para Dreamcast. ¿Pero merece la pena? ¿Podemos situarlo al mismo nivel que otros lanzamientos recientes como Sturmwind, u otros juegos clásicos para esta consola? Tras algunas horas y algunos créditos gastados con Redux, nuestras sensaciones son en general positivas, aunque ciertamente como veremos también hay alguna decisión un poco extraña por parte de sus desarrolladores que no acabamos por entender.



Redux es en realidad una especie de remake de DUX, un shooter horizontal publicado en el verano de 2009 que rompió los esquemas de la incipiente escena independiente para la 128 bits de Sega. El juego de Hucast recibió críticas algo benevolentes debido al esfuerzo invertido pero sin esconder los problemas más que evidentes en la jugabilidad por culpa de la baja visibilidad con los disparos y un equilibrio en la jugabilidad algo dudoso. Un poco después DUX 1.5 llegó para arreglar este desaguisado, convirtiéndose, a pesar del posterior lanzamiento de Redux, en quizás la mejor versión de este divertido matamaricanos. Con todo, en 2012 los autores del juego iniciaron una campaña en Kickstarter para recaudar fondos mediante los que poder convertir el juego a sistemas como iOS, Steam o XBLA. La idea era crear una especie de remake (Redux) diseñado en un principio en exclusiva para Dreamcast, y con el dinero obtenido comprar los kits de desarrollo necesarios para convertir el juego al resto de sistemas. Por el momento la única versión en aparecer es precisamente la consolara, donde francamente nos sentimos más cómodos, así que sin más dilación introducimos el disco en la consola y le damos al ‘Power’…

Redux Dark Matters
Es inevitable pensar en R-Type ;)

La mecánica de Redux es sencilla y fácil de asimilar a pesar de la ausencia casi por completo de unas instrucciones que acompañen al juego. El desarrollo de scroll lateral y horizontal repleto de obstáculos y zonas de memorización (sobre todo a partir del tercer nivel), os recordarán poderosamente a la saga R-Type, al igual que algunos detalles del comportamiento de nuestra nave y del diseño de los niveles. Con un botón del mando dispararemos, con otro acumularemos un disparo de energía y con el tercero podremos soltar o recuperar una especie de cápsula-escudo protector muy al estilo del juego de Irem. Más interesante es quizás el sistema que equipa nuestra nave para absorber disparos de nuestros enemigos, y que se activa con uno de los gatillos del mando), y aprovecharlos con el fin de disparar unos misiles teledirigidos. Dominar está técnica será esencial una vez que pasemos los primeros niveles si queremos superar con éxito determinadas zonas de los mismos, al igual que practicar y memorizar los mejores momentos para activar esta habilidad, ya que una barra en la parte inferior de la pantalla se irá consumiendo a medida que la utilicemos.


Los enemigos tratarán de acecharnos desde cualquier punto de la pantalla, disparando como locos, aunque evidentemente sin llegar al agobio típico de los ‘bullet hell’ (y afortunadamente para este que suscribe). Al final del nivel nos esperará el típico jefe final de fase, más grande, poderoso y con mala leche que el anterior. En esta edición se han incluido dos niveles de dificultad según la nave que escojamos. ‘Normal’ o ‘Veterano’. Las diferencias son más que palpables desde el principio, y es que en el nivel más complicado no podremos utilizar la habilidad de absorción de balas y tampoco aparecerá el escudo para protegernos. Además parece que todos los enemigos en pantalla se han enrabietado cosa mala, por lo que esquivarlos será aún más difícil. Solo apto para auténticos jugones.

Redux Dark Matters
Enfrentamientos como este nos obligarán a estar armados hasta los dientes

El diseño de los niveles no difiere de lo que ya vimos en DUX, así que para quiénes conozcan aquel juego las novedades son más bien escasas si exceptuamos los niveles de dificultad y los cambios sutiles del sistema de puntuación. La paleta de colores sigue siendo algo ‘pastelosa’, aunque se han añadido más detalles a las texturas y se ha ensuciado un poco el conjunto. En ocasiones es más atractivo dado el exagerado colorido de las entregas anteriores, pero en otras parece que las transparencias y los efectos gráficos no terminan de funcionar. De hecho, uno de los problemas más grandes de esta versión es su resolución de pantalla, muy baja si utilizamos los habituales cables por componentes o euroconector para conectar la consola a nuestro televisor. Tampoco ayuda precisamente el uso de estas texturas más sucias, contribuyendo a que todo cobre un aspecto algo borroso y decepcionante, habida cuenta de los gráficos de DUX 1.5. Si utilizamos el conector VGA el resultado gana algún entero, pero no es la mejor solución y tampoco es la panacea. Tampoco el problema con los disparos tampoco se ha acabado de arreglar del todo, y en ocasiones se confunden con elementos del escenario, explosiones y otros sprites que pueblan la pantalla.

Redux Dark Matters
Será mejor que comiences a memorizar determinados patrones

Por otro lado el diseño de los escenarios está bien trabajado y es lo suficientemente variado como para que no nos aburra. Los inicios son muy similares a los de la saga R-Type, con un primer nivel entre el espacio y una gran estructura espacial (con tenazas incluidas), el segundo parece sacado de R-Type 2, cuando visitamos un mundo con agua y bichos que nos atacan desde la parte superior e inferior de la pantalla, y el tercero se asemeja a los típicos escenarios de Irem en los que esquivar elementos movibles del escenario cobra gran importancia. Los enemigos también van cambiando aunque algunos sean comunes a todos los niveles, lo que le proporciona variedad e interés a medida que avancemos. Lo mismo ocurre con los jefes finales, dotados de diferentes patrones de ataque y alguno de ellos especialmente bien diseñado. Nos ha confundido sin embargo que en ocasiones no sepamos si estamos haciendo daño o no a alguno de los enemigos más grandes, ya sea porque la ausencia de un cambio de color o un sonido claro que nos haga pensar que nuestros disparos están siendo efectivos.

Redux Dark Matters
Gracias a nuestra habilidad para absorber algunos disparos enemigos el camino será más sencillo

La banda sonora tampoco desentona, de hecho nos han sorprendido algunos temas. Es cierto que la participación de Huelsbeck es prácticamente testimonial, pero el trabajo realizado por Andre Neumann es más que notable (lo podéis escuchar en bandcamp). Complementa la acción en pantalla y se ajustan bastante bien al ambiente de cada uno de los niveles. Quizás algo más de contundencia para los enfrentamientos con los bosses no hubiera venido nada mal, pero el resultado en definitiva es más que bueno.

Redux Dark Matters
Una lástima la bajada en la resolución del juego para Dreamcast. Las capturas
pertenecen a la futurible versión para PC

Matamarcianos de vieja escuela con desarrollo horizontal, jugabilidad ajustada y respuesta a los controles efectiva, una banda sonora a la altura y un par de modos de dificultad que le proporcionarán más vida al juego gracias a sus diferencias. Todo raya a buen nivel si quitamos los gráficos borrosos, los problemas con los disparos y algunos efectos especiales por debajo de lo esperable en una Dreamcast. Si ya conocías DUX tampoco podrás esperar un cambio radical, pero si estás ávido de shooters jugables y divertidos quizás puedas echarle un tiento a este estupendo tiento a uno de los géneros más venerables en los videojuegos.

Más info en la web oficial de Redux

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